Uno de los conceptos claves del taoísmo, es el Wu wei. Este concepto chino significa no-acción o no-hacer. Permanecer en un estado de no-acción o wu wei, hace referencia a fluir en la vida sin oponer fuerza al orden natural por el que los acontecimientos ocurren en la vida y el universo.

Pensemos en el agua que fluye por un río. El agua no tiene consistencia, es maleable y por lo tanto se cuela y fluye por cualquiera de los accidentes del camino (piedras, troncos, meandros o grutas). Sin embargo, el mismo agua que parece inconsistente, sin fuerza ni potencia para modificar nada a su paso, es la misma que genera meandros, que moldea los cantos puntiagudos y los convierte en piedras romas, o que pule y amplía la entrada de una gruta. De hecho, el poeta latino Ovidio, ya dijo aquello de “La gota horada la piedra, no por su fuerza, sino por su constancia”.

El agua se adapta a la jarra, se cuela por pequeños orificios, se une en el mar, llueve en forma de gotas y se une de nuevo en los charcos. Fluye y, a su vez, también transforma.

Este ejemplo debe de servirnos para entender, que la no-acción no significa “no hacer nada”, mantenernos impasibles, apáticos, inactivos o incluso vagos ante la vida. Precisamente, como dijimos anteriormente, la no-acción es la acción más desenfrenada, porque implica aprovechar todas las puertas que nos abre la vida. Es no hacer nada, pero ocupándose de todo.

Habla de la voluntad de no oponerse a lo natural. Es la dicotomía entre una acción violenta y rupturista que intenta controlar lo incontrolable, frente a la tranquilidad de la no-acción, de fluir sin esfuerzo, guiando el devenir en vez de forzandolo.

De hecho, esta concepción del mundo es la base de muchas disciplinas, entre ellas el aikido. Este arte marcial de origen japonés, es un arte pacifista que basa su ejercicio en la autodefensa y en la neutralización de un enemigo usando los movimientos de éste en beneficio propio, pero sin ir nunca de forma activa a dañar. Es una forma de lucha en la que fluyes con el movimiento que se produce entre ambos oponentes, utilizando la fuerza del otro para desequilibrarlo e inmovilizarlo.

Por otro lado tenemos el boxeo, que es un deporte de combate que no comparte la misma filosofía. En el boxeo podemos ver a dos contrincantes proyectando su fuerza hacia el otro de forma activa, a la vez que resisten los golpes.

Es un ejemplo de cómo podemos colocarnos en la vida: fluyendo con ella o intentando controlarla.

Si este texto te ha resultado útil, o si crees que puede servirle a alguien que conoces, compártelo en whatsapp o en tu red social preferida. Sólo tienes que hacer clic en uno de los botones. Gracias por tu ayuda.