Ang Lee es el director de “La vida de Pi”, una adaptación de la novela homónima de Martel Yann. La película narra la vida de Piscine Molitor Patel, Pi, un chico indio que vive con su familia en un zoo en Pondicherry, del cual son propietarios. Por motivos económicos deciden emigrar a Canadá junto con todos sus animales. Pero durante el viaje se produce el hundimiento del barco que les transporta. Pi consigue alcanzar un bote y salvarse junto con algunos animales del zoo: una hiena, una cebra, un orangután y un tigre de bengala. Es aquí donde empieza su lucha por sobrevivir durante 227 días como náufrago en alta mar.

Esta película, que es visualmente cautivadora, trata temas como la espiritualidad, la fe, la supervivencia y el sentido de la vida, dándole una profundidad sorprendente.

En este fragmento que hemos seleccionado observamos cómo a Pi, en un momento de crisis durante su periplo, se le revela la naturaleza misma de la realidad. Todo es conciencia, una sola cosa. Él ve, en el manto de esta conciencia, cómo todo es un único movimiento, los peces, los animales del zoo, las partículas, su madre, las constelaciones, el barco que naufragó, él mismo y el tigre. La verdad se le revela en esa mirada hacia el fondo del océano, que es en realidad el fondo de sí mismo y de todas las cosas.

Si os animáis a ver la película, o si ya lo habéis hecho, encontraréis un detalle que también nos da ejemplo de cómo fluir con la vida, incluso en las situaciones más desesperadas. Pi se encuentra en el mar, sin recursos, corriendo un sin fin de peligros y llega a un punto en el que le dice a Dios: “Hágase tu voluntad”. Es aquí cuando se produce una inflexión en el personaje. No significa una rendición a favor de la apatía, sino que es en ese momento cuando Pi acepta la situación y deja de luchar contra ella. Decide fluir, y empieza a actuar para poder sobrevivir y encontrar soluciones para obtener recursos y resolver las adversidades que se le van presentando. Actúa sin actuar, Wu-wei, algo muy distinto a la derrota. La acción desenfrenada.

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