Vuelve a ti y despierta. Y una vez que hayas salido de tu sueño y hayas comprendido que te turbaban pesadillas, nuevamente despierto, mira esas cosas como mirabas aquéllas

Marco Aurelio – Meditaciones

 

Marco Aurelio (siglo II de nuestra era), fue emperador de Roma durante 20 años, y, sobre todo, un filósofo. El historiador Herodiano dice de él que fue “el único de los emperadores que dio fe de su filosofía no con palabras ni con afirmaciones teóricas de sus creencias, sino con su carácter digno y su conducta virtuosa”. Fue un político íntegro y en eso me recuerda a Gandhi o a Nelson Mandela, y me recuerda también que, en raras ocasiones, grandes hombres llegan al poder. Al final de su vida escribió unas “Meditaciones” que suelo tener en la mesilla de noche. Y sus mismas reflexiones, leídas una y otra vez, aportan siempre nuevas perspectivas.

Aquí, Marco Aurelio nos señala que nuestra mente sola se pierde en conjeturas que poco tienen que ver con lo que está sucediendo. ¿Cuántos desvelos, cuántas horas de nuestro precioso tiempo perdemos en el humo de preocupaciones, inútiles hasta que despertamos y recobramos el sentido? Entonces nos decimos a nosotros mismos “ya lo he entendido, por fin me he librado de esa pesadilla”. Pero el sabio nos advierte de lo engañosa que es nuestra mente, porque aquello que un día nos hizo despertar, al día siguiente nos vuelve a adormecer, como si nada de lo que podemos conocer pudiera conservarse. Todo parece nacer, crecer y morir, incluso las certezas más rotundas. Inevitablemente, pensar de este modo sobre nuestros pensamientos nos enfrenta a nuestra profunda ignorancia, pero paradójicamente, nos hace más humildes, cercanos y quizás, más sabios.

¡Qué gran prodigio es la palabra escrita, que nos permite entrar en alma de los maestros y vernos a nosotros mismos a plena luz! Los seres humanos buscamos respuestas, pero continuamente olvidamos que esas ya existen en nosotros. Casi dos mil años nos separan de Marco Aurelio, pero en estas cuestiones, el tiempo es nada. Nos hace mucho bien leer textos que nos elevan, meditar sobre ellos y hablar con personas que buscan en ellos mismos. Creo que estas tres actividades, leer, meditar y compartir aportan bienestar. En los momentos oscuros de la vida, abandonamos su cultivo. Hay que esforzarse para alejar la decadencia.

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